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ladiga |
2009-06-30|15:01 |
Ciudad: Tampico |
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La cadena de sucesos en Honduras tiene un fuerte eco en México, por la forma cómo actúa un general ante decisiones del Ejecutivo que considera atentan contra el bien de la mayoría. Zelaya convocó para este domingo a un referéndum ke llamó “encuesta”, para buscar respaldo a una reforma constitucional que le permitiera una segunda reelección. Zelaya le pidió a las Fuerzas Armadas ke se hicieran cargo del proceso, pero el jefe del Estado Mayor, Romeo Vásquez, se negó. Al incumplir la orden del Jefe Supremo, Zelaya los destituyó. Como consecuencia, el ministro de Defensa y todos los mandos militares, renunciaron. Las razones del general Vásquez estaban sustentadas en los otros poderes en Honduras. La Suprema Corte dictaminó que era ilegal la consulta ke pretendía, y el Congreso buscó declararlo incompetente para gobernar. El presidente Zelaya, al chocar con los otros dos poderes del Estado, consideró ke era un complot en su contra, y ke socavaban el derecho del pueblo para decidir su destino. Por eso, cuando el general Vázquez dijo que no dejarían los militares el material electoral en los colegios, donde se haría la votación, lo cesó. Un militar en una democracia tiene como comandante superior al jefe del Ejecutivo, cuyas órdenes obedece, pero su obligación última es proteger al pueblo. En los casos donde esté claro ke una orden atenta contra los intereses nacionales, tiene la obligación ética y política de desacatarlas.
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