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21122012 |
2009-07-07|11:11 |
Ciudad: DF |
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No sé cómo empezar este comentario: no quiero herir susceptibilidades si hago referencia a que entre la población más preparada se presentó en grado mayor el abstencionismo y el voto nulo. Un ejemplo es la Ciudad de México, en donde se reporta un 41% de participación de los cuales 11 (ONCE) % son nulos, los que dice que sólo un 30% acudió realmente a las casillas a “elegir a sus candidatos”, y esto es fácil de explicar: todos aquel que saben que las elecciones simplemente son una mascarada, el verdadero coto de poder nunca por éste medio lo soltarán, no se prestaron a esa burla, que les sirvió, también, para poner distancia con una población con la cual no se identifican, mientras que aquellos que fueron a votar fue para gritar su hartazgo. De allí la gran importancia de la abstención y el voto nulo, que son, es indudable, la bandera que esgrime la cultura y preparación en contra de un gobierno que no sabe gobernar más que para la oligarquía. También sé que causaré salpullido al decir que en Francia, por ejemplo, se impidió durante años el voto a quienes no sabían escribir, a un pueblo culto y preparado es difícil sojuzgar, y que si se aplicara esta media en nuestro país, donde se suman a éstos los analfabetas funcionales, significaría rasurar el patrón electoral mexicano en un 70%. De esto sería fácil caer en la definición maniquea de que con una medida de este tipo no habría votado nadie en estas elecciones en el DF, pero no, porque con este hecho la votación habría sido del 100% y otra Nación seríamos.
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